Las marcas “high fashion” son aquellas cuentan con colecciones de artículos limitados. La mayoría de estos artículos están confeccionados a mano o cuentan con algún proceso artesanal con altos estándares de calidad lo cual delimita su precio tan costoso.
En la actualidad muchas marcas se han inspirado en la cultura de diversos países para sacar colecciones únicas, sin embargo otras tantas han caído el robo de identidad y la apropiación cultural.
La apropiación cultural es el uso de elementos culturales por parte de miembros de otra cultura y la mayor parte de las veces se considera indebida pues se cree que es una violación a la propiedad intelectual de la cultura en cuestión. La apropiación cultural incluye tradiciones, símbolos y lenguaje entre otros.
Uno de los casos mas sonados de apropiación cultural ocurrió en el 2015 cuando la diseñadora Isabel Marant prensentó su colección Etoile. El diseño de una de sus prendas era idéntico a uno de los blusones de Santa María Tlahuiltotepec, comunidad indígena del estado de Oaxaca. Los artesanos de la región exigieron el reconociemiento por parte de la diseñadora y una retribución económica por el uso de sus diseños. Isabela Marant por su parte dijo que no planeaba quedarse con el crédito y que en algún momento había asegurado que los diseños pertenecían a la región oaxaqueña. El caso quedó inconcluso.
Otro caso que se presentó fue este año cuando el diseñador Michael Kors presentó una sudadera muy parecida a las “jergas” mexicanas durante la Semana de la Moda en Nueva York. Los mexicanos no tardaron es hacer burla sobre la situación pues las “jergas” se compran en mercados o tianguis por menos de 200 pesos mientras que el diseñador puso la prenda a la venta a través de su página de internet por 995 dólares lo cual equivale aproximadamente a 20 mil pesos mexicanos. No hubo declaración alguna por parte del diseñador mas que se había inspirado en la época del surf de los sesenta.
El caso mas reciente fue el de la diseñadora Carolina Herrera quién hace unos días presentó su colección Resort 2020. La diseñadora y su director creativo Wes Gordon fueron acusados por el gobierno de México pues algunas de sus prendas tenían diseños y simbolismos como los bordados de Tenango de Doria en Hidalgo y los sarapes de Saltillo.
Wes Gordon y la marca emitieron un comunicado a través de su cuenta de Instagram, en el cual explicaban que las prendas eran un homenaje a la cultura mexicana sin embargo en ningún momento hablaron sobre una retribución económica a los pueblos indígenas.
Comercio injusto
Hay diseñadores de high fashion que han reconocido el trabajo de los pueblas indígenas mexicanos, sin embargo el reconociemiento no ha sido suficiente.
El diseñador Christian Louboutin lanzó en mayo del 2017 su colección Mexicaba con la cual dio trabajo a 37 bordadoras indígenas de Yucatán pertenecientes a la Fundación Haciendas del Mundo Maya y la Comercializadora Taller Maya.
Durante un periodo de 3 meses las bordadoras elaboraron un promedio de 2 mil piezas que después de convirtieron en bolsos que fueron ensamblados en Italia.
Aunque el diseñador reconoció el trabajo de las bordadoras, la paga que recieron las mujeres fue injusta. Por cada pieza bordada a mano las mujeres recibieron entre 235 y 240 pesos sin saber que cada bolso se iba a vender por mas de 28 mil pesos.
A pesar de la injusticia, las bordadoras indígenas se mostraron agradecidas con el diseñador por darles la oportunidad de trabajar y de obtener dinero que, aseguraban, no habían visto en mucho tiempo.